Cambios.

Tenía miedo a los cambios, a poner su mundo patas arriba. Tenía miedo a salir fuera, a conocer mundo, a separarse de los que siempre habían sido sus apoyos. Estaba cansado de todo. Ya nada podría sorprenderle. Pensó que ya había vivido demasiado, que la vida no tenía más que ofrecer, y que las horas de calma sentado frente al mar eran lo único que le quedaba en un mundo de ruidos y de gente que no escucha y habla demasiado.

Aún así, decidido a no dejarse amilanar por la conformidad colectiva, decidió irse. Irse lejos. Caminar y caminar. Buscarse a sí mismo Buscarse un nuevo camino. Decidió que compadecerse no es una buena opción, y se dio cuenta que el conformismo era lo que lo había llevado a aquel punto.

Poco a poco cambió su mundo, fue tocando, mejorando, y cuidando todos los aspectos de su vida con los que no estaba conforme. Le dio un vuelco a la vida. Quitó el polvo de los pensamientos que llevaban años reprimidos, como aquel que ventila una casa que lleva demasiado tiempo cerrada. Puso en orden sus ideas y su vida en general.

No era viejo, ni joven, sólo una persona que había olvidado lo que era estar vivo.

De repente se sorprendió a sí mismo pensando, pensando que era feliz.IMG-20140427-WA0067