Revisión de otoño


Era una tarde oscura y lluviosa en aquel pequeño pueblo de costa , la humedad en el ambiente hacía difícil respirar y la escasa luz que pasaba a través de las desnudas ramas de los árboles generaba unas sombras siniestras en el suelo .

Mario caminaba por aquella calle solitaria , tenía la sensación de que algo no iba bien , pero aún así su paso era decidido  .

Por fin se detuvo , en un barrio estrecho , enfrente de un portal , sabía que tenía que entrar pero la sensación de que no era lo correcto se hacía cada vez mas fuerte en su interior , dudó , pero finalmente tocó al timbre .

Un fuerte chasquido le indicó que la puerta estaba abierta , ninguna voz sonó por el telefonillo .

Dentro la situación no mejoró sus temores , ante el se abría un vestíbulo en penumbra . Mario no se detuvo , avanzo por el , cuando estaba a la mitad de recorrido vio una silueta por el rabillo del ojo , pegó un salto para girarse hacia el misterioso individuo , un muchacho pálido y con gesto mas asustado que decidido le devolvió la mirada desde el espejo , “mierda” murmuró intentando que su corazón volviera a latir normalmente .

Avanzó hasta las escaleras , cansado de buscar un interruptor se dio cuenta de que tendría que subir completamente a oscuras , a mitad de recorrido hoyó unos pasos , alguien bajaba corriendo por las mismas escaleras , el corazón le dio un vuelco , un hombre completamente pálido le dio un empujón , su rostro estaba desencajado y le dirigió una breve mirada que trataba de decir algo , pero de su boca no salió sonido alguno . Se fue corriendo como si nada .

Por fín alcanzó el segundo piso , el corredor estaba iluminado por la tenue luz que salía por debajo de la puerta del fondo . Mario avanzo hasta la puerta , tomó aire , y tocó al timbre.

Una joven le abrió la puerta , su rostro era delgado y sus rasgos muy fuertes :

-¿Eres Mario Bonache verdad?

Marió asintió.

-Sigueme

Y la siguió , la puerta se cerró con un golpe sordo tras el mientras acompañaba a la joven por un pasillo pintado con el mas brillante de los blancos , al pasar junto a una puerta Mario oyó un sonido similar al de una lijadora eléctrica , un escalofrío le recorrió la espalda .

Por fin llegaron a una puerta al final , la muchacha la abrió y le indicó que entrara “espera aquí” le dijo antes de cerrar de un portazo.

Mario se encontraba en una habitación extraña , la oscuridad le impedía ver las esquinas y la única fuente de luz eran las emisiones parpadeantes de una televisión . En ese momento Mario se dio cuenta de que no había marcha atrás , la televisión estaba informando de los detalles de la última operación de Belén Esteban , Mario buscó desesperado un mando que parecía haber desaparecido , aquello era insoportable , buscó detrás de la televisión el botón que le librara de aquel suplicio , cuando por fin había desenchufado aquella máquina de torturas la puerta se abrió , la joven había vuelto “sígueme” le dijo con tono seco .

A Mario se le secó la garganta , el pánico se estaba apoderando de el a un ritmo alarmante , aún mas cuando llegaron a la habitación , allí vió instrumentos de tortura capaces de volver loco a una persona con solo acordarse de su forma y funcionamiento , quiso huir , pero la mujer le bloqueaba la puerta , en ese momento apareció aquel ser una mascara le tapaba la mayor parte de la cara , solo quedaban a la vista sus ojillos , unos ojillos oscuros e inclementes .

“Sientate” le dijo una voz solemne que salía de detrás de aquella mascara . Mario cedió , hipnotizado , y se sentó en un extraño sillón que había en el centro de la estancia , una luz intensa le daba en la cara y no le dejaba ver con claridad lo que pasaba a su alrededor , por eso le pilló tan desprevenido el momento en el que comenzó todo .

Mario sentía como aquel ser estaba inclinado sobre el , aplicándole una pequeña molestia en la cara , intento apartarse , pero no podía … y pronto empezó el dolor , un dolor tan intenso que le hizo gritar , gritó como no había gritado en su vida , se intentó revolver , pero el dolor le tenía completamente paralizado .

Aquel ser no parecía sentirse conmovido por el dolor que parecía sufrir su victima , así que siguió su siniestra tortura , Mario sentía como su sangre brotaba y se derramaba por las comisuras de su boca , estaba al borde del desmayo cuando el dolor remitió , hasta convertirse en una pulsación molesta , aquel ser había cesado en su empeño y se encontraba totalmente quieto mirando hacia el .

Mario se levantó , las rodillas le temblaban , el ser le dirigió unas palabras , pero Mario no las oía , todo era un ruido que parecía muy lejano. Salió de aquella habitación , la mujer ya no le obstaculizaba el paso , bajó las escaleras y a paso de un zombi llegó al portal , el fresco de la calle le recibió , en ese momento Mario miró a la placa en el portal que decía “Ignacio Marquez , Odontólogo”.

-Manda cojonej – murmuró – que enjima te cobren.

Nevermind

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