Enigma del verano nº 8


Algo un poco distinto para poneros a prueba (aunque seguro que no os va a costar demasiado).

Esta es la historia.

Finales de la primavera de 2037. La Humanidad está con el corazón en un puño. El famoso Niño Sabio convoca esa misma mañana a todos los medios de comunicación del mundo. Va a anunciar la que dice será su predicción definitiva.

El Niño Sabio es idolatrado en todo el mundo porque tiene el extraño poder de la clarividencia pero con un margen de un día. Es decir, es capaz de ver qué va a ocurrir al día siguiente. A lo largo de su corta vida -tiene 13 años- ha hecho vaticinios que han evitado catástrofes naturales, accidentes terribles o hechos sangrientos. Sin embargo, nunca había realizado una convocatoria como aquella.

Por ese motivo, la sala de convenciones de la ONU donde va a hacer su anuncio, está absolutamente tomada por canales de televisión y radio de todo el planeta: agencias americanas, asiáticas, europeas…

El Niño Sabio entra en la sala y cesa el ensordecedor cuchicheo. Con el semblante serio, se sienta entre las autoridades de Naciones Unidas que, como el resto de habitantes de la Tierra, desconoce qué va a anunciar.

La mirada parece perdida en algún punto entre sus zapatos. Levanta la vista y la  pasea por la sala. Entonces habla.

“Vengo a anunciar al mundo una nueva. A partir de las cero horas del día de mañana la humanidad vivirá un estado de gracia nuevo. Por razones que desconozco, y que pueden atribuirse a inteligencias ajenas a este planeta o a un ser superior, desaparecerá el hambre, las guerras y el padecimiento del mundo. Convergeremos todos en una armonía única en la que nuestro planeta vivirá para el resto de nuestros días en armonía y felicidad.  Es todo lo que tengo que decir.”

Tras el estupor inicial, el grito de alegría de la Tierra entera se siente en el Universo. Los ciudadanos del mundo dejan sus quehaceres y salen a celebrar tan sorprendente y maravillosa noticia.

La gente colapsa plazas, calles, todos los rincones del mundo.

Toda la Humanidad es feliz.

Pero alguien parece no participar de esa dicha: tras hacer su anuncio, el Niño Sabio vuelve a bajar la vista mientras una lágrima corre por su mejilla….

Venga, aquí lo dejo para ver qué explicaciones encontráis.

Fernando

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6 comentarios

  1. Sofía Proenza

     /  agosto 13, 2012

    Lo primero que se me ocurre es que el niño si no tiene ya tragedias que anunciar, perderá su fama.
    Otra segunda opción es que como el niño solo puede ver lo que ocurrirá las 24 horas siguientes, se plantee la posibilidad de que tal estado de gracia para la humanidad no sea más que un prolegómeno del fin del mundo.
    O bien, que tal estado sea en si dicho final.

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  2. Fernando

     /  agosto 13, 2012

    Sofía, estás muy cerca, pero das demasiadas opciones. Tienes que mojarte por una…

    Responder
  3. Ivan

     /  agosto 13, 2012

    En realidad el niño ha vaticinado el fin del mundo , pero simplemente ha cambiado la version (no ha mentido) para que la gente disfrute antes de un inminente final

    Responder
  4. Fernando

     /  agosto 14, 2012

    Lo cierto es que esto no es un acertijo, como bien habréis adivinado, sino que es un cuento que leí hace mucho tiempo y que me pareció muy bien traído. Por eso todas las explicaciones son válidas. Voy a esperar un par de días a ver si a alguien se le ocurre algo más y después os cuento cómo acaba.

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  5. Yo había pensado que el Niño Sabio sabía también que a él le iba a pasar algo que le provocase la muerte y que por lo tanto no podría disfrutar de esa armonía y felicidad. Pero bueeeno, me parece un poco rebuscado jajajaja.

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  6. Así sigue el cuento…

    Alguien no es ajeno a lo que está sucediendo. La madre del Niño Sabio se acerca a la mesa y coge a su hijo de la mano. Ambos salen de la sala entre los vítores y la algarabía feliz de todos. Una vez solos, la madre sostiene las manos de su hijo y le mira con profunda ternura.
    – ¿Qué ocurre?
    – No ocurre nada.
    – No es cierto. Dime qué sucede.
    – ¿De verdad quieres saberlo?
    – Por supuesto.
    – ¿Sea lo que sea lo que tenga que decirte?
    – Si no es así, no me digas nada.
    El Niño Sabio deja rodar varias lágrimas antes de hablarle a su madre.
    – Mañana de madrugada, un terremoto de proporciones desconocidas provocará que el eje de la tierra se desplace y, con esa inercia, la Tierra perderá su atmósfera. En unas horas todos habremos muerto…
    Anonadada, la madre no contesta. Al fin, entre los sollozos de su hijo, acierta a hablar.
    – ¿¡Y cómo has dicho semejante mentira!?
    El Niño Sabio abraza a su madre y, sin mirarla, le contesta.
    – ¿Qué hubieses hecho tú?, ¿decirles la verdad? No cargaré con la desgracia de hacer infeliz a la gente con la verdad las pocas horas que les quedan.
    Mientras, en el horizonte, el sol comenzó a ocultarse por última vez…

    Bueno, un cuentín sin más, pero suficiente para proponer un juego distinto. ¿Cuántos habíais supuesto este final? No era difícil…

    Responder

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