¿Dónde estabas tú?


A mis 18 años, hay muy pocas cosas de las que esté totalmente segura. Una de ellas, una de esas cosas de las cuales tengo plena certeza, es que jamás podré borrar de mi memoria el recuerdo de aquel día, y muy probablemente, tú tampoco.

Cerré los ojos y sentí el agua en mi cuerpo que me llegaba ya por la cintura, después los abrí y el reflejo del sol en el agua me deslumbró. Las olas no eran muy grandes aquel día, pero tenían bastante fuerza. Miré al cielo y las gaviotas revoloteaban encima de mí, supuse que estarían buscando algún pez que llevarse a la boca.

 Era septiembre, el final del verano, y las primeras vacaciones que pasaba con mi familia en Alicante. Aquello parecía un sueño, el mar, el sol, la tranquilidad de unas vacaciones, la compañía inmejorable… Por aquel entonces ¿qué preocupaciones podía tener yo?

Ya seca, calentita y, para qué mentir, con arena por todos lados, me enrollé en mi toalla verde y me senté al lado de mi madre. Ésta me dijo que había que ir vistiéndose para ir a comer. Hice lo que pude para quitarme la arena y obedecí.

Caminábamos por una calle llena de tiendecitas, yo miraba de un lado para otro viendo la cantidad de cosas que había con la fascinación de un niño de siete años. Yo seguía absorta cuando empezamos a ver pequeños grupos de gente que se iban formando alrededor de las televisiones que había en algunas de las tiendas. Todos eran más altos que yo por lo que sólo alcancé a ver la imagen de una cuidad con muchos edificios. Así que no le di más importancia y seguí mirando aquello que me interesaba, pero la gente empezaba a agitarse, mis padres no despegaban los ojos del televisor así que les pregunté qué ocurría. Mi padre me levantó del suelo sin contestarme. Desde mi nueva posición podía ver bien la pantalla:

Dos edificios muy altos, rodeados de un humo denso y oscuro, no se veía nada más. De pronto un avión apareció en la pantalla y fue a estrellarse contra uno de aquellos grandes edificios que no tardaron en derrumbarse y crear más y más humo.

No entendí que una simple película suscitara tal pánico entre la gente.

Pues bien, aquello no había sido una película, aquello había sido un terrible atentado terrorista en el que murieron casi 3.000 personas.

Estoy segura de que jamás, jamás olvidaré aquel 11 de septiembre de 2001.

Sigh Blush

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