Carta de amor.


Uno de los textos que se leyó en la última quedada del grupo de lectura. Susana lo leyó, aunque el autor es anónimo. Como es bastante extensa, hemos dejado solo las mejores partes.

 

Nunca antes había hecho algo como lo que ahora estoy haciendo. Había sufrido, amado, deseado y escrito. Pero, sin embargo, nunca antes lo había demostrado. Eres la única persona que hasta ahora consigue leer y escuchar mis palabras.
Nunca supe que te quería. Lo nuestro empezó para mí como un rollo más. Y así siguió, hasta el momento en que te miré aquella noche de mi cumpleaños y te dije: “me encantan tus ojos”. Vi en ellos un brillo especial , una mezcla de miel con castaño hizo que en mi interior las cosas cambiaran. 

Sin embargo, no me di cuenta de ello hasta que creí haberte perdido en fin de año. Las emociones me hicieron saber que eras mucho más de lo que había pensado. Te creía perdida, pero en los días siguientes te vi dispuesta a luchar, y volví a creer en lo nuestro.

Como todo, las cosas vienen y se van: tenía alguien a quien querer y en quien creer, y de repente se fue bruscamente. El golpe aún me duele, tanto o más que cuando descubrí la verdad y me dijiste adiós. 
Intento olvidarte, pero cuanto más lo intento, menos lo consigo: noches en las que nos besábamos con ternura, te acariciaba el pelo… Te rodeaba con mis brazos, te miraba con cariño. Buscaba tus labios, los encontraba y probaba. ¿Ya no te acuerdas? Besos, noches hablando hasta que nos entraba el sueño. Lo volvería a repetir sin cansarme nunca.

Trato de ver esos ojitos que parecían decirme “te quiero”. Me miro las manos y recuerdo cuando sostenían las tuyas. Percibo ese olor que me sorprendía y me encantaba: “hueles a Ángela”, te decía. ¿Lo recuerdas?, ¿recuerdas el 29 de octubre? Yo sí: fue la primera vez que nuestros labios se besaron. 

Nunca voy a olvidar todo eso. Me mantiene vivo el recuerdo de un ayer contigo. Ahora, no sé qué hacer, ni qué decir. No voy a culpar a nadie. Quizás debí haberte mimado más. No sabes lo que me arrepiento, pero si no lo hice fue por el maldito orgullo.

Lo único que me queda por decir es que si encuentras a alguien mejor que yo, lo aproveches y aprendas de los errores del pasado, aunque será difícil encontrar a alguien que te escriba esto con tanto amor como yo lo hago. Te quiero.

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