Martes o domingo, domingo o martes.


Hoy es uno de esos días en los que el frío va más allá de la piel, te hiela los huesos y llega hasta el corazón. Lo que me pregunto ahora es si realmente este frío no esta dentro de mi, y quiere salir de aquí. Quizá lo esté intentando a través de mis ojos, y ese pueda ser el motivo de que hoy sea más débil que unas lágrimas que luchan contra mi orgullo, tratando de llegar al exterior. Pobres ilusas, con el frío que yo tengo, se congelarán antes de hacer nada de provecho en este jodido mundo.

Saldrán del lacrimal, probablemente con cientos de ideas, y de ilusiones, gritándose las unas a las otras “oye, estamos fuera” “¿Que vamos a hacer ahora?”. Y sin embargo, la vida de muchas terminará cuando un papel mentolado recorra mis mejillas. Si, uno de esos papeles que llevan todo el día irritándome la piel. La vida de otras, verán su fin en la comisura de mis labios, mientras yo siento como los recorren, como recorren los labios que nadie quiere besar.  Y algunas, entre tanto mar de lágrimas, conocerán algo mas que mis ojos, mis labios, mi piel. Algunas se escaparán, como escapan tantos, y serán felices por unos instantes, como el que cree que ha salido impune. Pero el final de estas será aún peor. Se romperán en miles de pequeñas gotas, contra el suelo de madera de esta habitación que se me cae encima cada vez que recuerdo su nombre, cada vez que uno de esos nombres viene a mi cabeza.

¿Y acaso creéis que me importan esas lágrimas? ¿Acaso creéis que me da algo de pena cual vaya a ser su final? Por supuesto que no. El único sentimiento que tengo hacia esas gotas, es envidia. ¿Por que envidia? Si, eso os preguntaréis. ¿Como vas a tener envidia de unas pobres lágrimas, cuya vida no ha durado ni siquiera un minuto? Y sin embargo pienso en lo afortunadas que son, porque no se han podido levantar de mi parqué; se han caído y no se han podido levantar. Al menos ellas, no volverán a caer una y otra vez. No como yo. Que más que el alma, me duelen las rodillas de las hostias que me poco a poco, me voy metiendo.

Sofía Proenza                                         

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2 comentarios

  1. Sofía Moreno.

     /  noviembre 1, 2011

    Ya te dije que me gustaba.
    Es sincero, y lo sincero (siempre que la palabra hostia lleve “h”) es bueno 🙂

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  2. Sheila prieto

     /  noviembre 1, 2011

    Me encanta, joer Sofi, impresionante

    Responder

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